Silencio

Estoy repasando las repercusiones de la carta censurada por el diario “Río Negro”, abajo dejo un listado con distintos links para tener la posibilidad de leer todas las voces que pudieron manifestarse en este intercambio.

Otras tantas opiniones se sumaron en las redes sociales sin las cuales hubiera sido imposible que el tema tuviera la trascendencia que tuvo. También algunas radios les dedicaron un tiempo al debate. A todos los que se sumaron, gracias. A los que teniendo una opinión prefirieron guardar silencio, también gracias, porque ese silencio permite dimensionar el peso del diario “Río Negro” en nuestra sociedad.

En particular me quiero detener  en la réplica que se hizo desde el blog Hijas de Eva del diario “Río Negro”, en un texto de su editora Susana Yappert, donde inicialmente se había publicado la carta de Laría Rajneri.  Coincido con muchos de los aspectos que señala la autora, incluso comparto su visión respecto a que la nota de Laría Rajneri habla desde la emoción en caliente, y desde ese lugar a veces se cae en una hostilidad similar a la que se cuestiona.

Un único párrafo del texto de Susana Yappert me genera dudas y preguntas.

Justamente es el único párrafo que habla de lo que para mi es el asunto central que surge más allá del debate de género que se planteaba en uno y otro artículo,  y que parece ser un tema tabú: la censura.

Y creo que lo transforma en tabú el hecho de que el diario “Río Negro” hace de la libertad de expresión un emblema. Voy a repasar algunas lineas de ese párrafo que puntualmente, no me convence:

“Le comuniqué mi decisión de hacerlo al Secretario de Redacción, Italo Pisani con dos argumentos: uno, la opinión de Laría valía tanto como la de Miller. Dos: la carta está circulando y sería publicada por otro medio.”

¿Hay que tener “autorización” para publicar algunas opiniones? ¿O todas? ¿Alguna vez le pasó que le dijeran que no? ¿Alguna vez le pasó que le pidieran “bajar” alguna nota?

“La subí, pero a los 5 minutos de haberla subido, Beto me pidió que quitara una oración y cambiara dos palabras. Lo saqué y mientras esperaba la nueva versión, un blogger lo pescó y dijo que el “Río Negro” había censurado la nota. En rigor no lo hizo.”

Si era quitar una oración y cambiar dos palabras: ¿porque no hizo eso, justamente, en vez de eliminar la nota? Repito lo que dice: le pidió quitar una oración y cambiar dos palabras. No borrarla. También podría haber puesto esa nota como borrador, pendiente de publicación, y publicarla luego. Si administra un blog que cuenta con 275 publicaciones, como Hijas de Eva, sabe como hacerlo. Pero un error 404 significa que esa pagina no existe más, o sea, que una publicación existente fue eliminada. Y confirmando la censura, la carta no volvió a publicarse con modificaciones.

“Pero asumí lo que significaba publicarla. No sólo que podía ser censurada, también pensé que era factible que el blog desapareciera. Al menos en su versión conocida, es decir, con un acceso desde este diario.”

O sea que en este caso no hubo censura, pero acepta que eventualmente podía ser censurada, incluso el blog en su totalidad. Y si asumió eso: ¿No habrá llegado a la conclusión que el blog era más valioso que la carta?

“En ese increíblemente corto impasse, el Secretario de Redacción me contestó en un escueto mail su parecer sobre ambos escritos. Simultáneamente varias radios hablaban de lo sucedido y varias otras entrevistaban a Laría.”

Acá me quedó una intriga: ¿Cual era el parecer del Secretario de Redacción en su escueto mail? No lo dice en toda la nota.

Algunas respuestas las puedo deducir ante la evidencia de los hechos: La carta sigue sin publicarse en el diario “Río Negro”, aunque el propio autor ya la publicó en redes sociales, e incluso fue levantada por medios provinciales y nacionales. Vuelvo a señalar mis coincidencias con Susana Yappert, especialemente en las últimas lineas de su nota:

“Siempre pensé que en Argentina debíamos juzgar a los medios por lo que callan más que por lo que dicen.  Lo sigo sosteniendo.”


Hablando de Roma: